En las últimas semanas, un discutido personaje de nuestro colectivo, ha
iniciado una impresionante campaña auto-promoviéndose como virtual candidato a
la Presidencia de CONADIS, campaña que estaría respaldada (y tal vez,
financiada) por dos congresistas y un muy conocido dirigente con discapacidad
que, legítimamente, aspira a una curul en el próximo congreso, y cuya
estrategia para llegar a dicha función, incluiría tener un amigo “cercano” en
la Presidencia de nuestro ente rector.
Si bien la elección de un nuevo Presidente de CONADIS es un escenario
viable a partir de la ya preocupantemente retardada publicación del Reglamento
de la Ley General de la Persona con Discapacidad, creemos que las
organizaciones serias y propositivas estamos en el deber de abrir un debate en
el que, más allá de nombres o personas, podamos establecer un perfil
consensuado de quien, en adelante, presida el ente rector de la discapacidad.
Creemos que este debate debe partir de la adecuación a lo que dicta el
Art. 66.2 de la Ley 29973, que señala: Para
asumir la presidencia del Consejo Nacional para la Integración de la Persona
con Discapacidad (Conadis), se requiere poseer experiencia en gestión y una
trayectoria mínima de cinco años en el reconocimiento de los derechos de las
personas con discapacidad.
Debemos entender que la primordial labor del próximo Presidente de
CONADIS será llevar adelante el proceso de transición del viejo escenario de la
Ley 27050, al nuevo modelo de la discapacidad, modelo consagrado por la Ley
29973, que tiene como principal protagonista a la sociedad civil organizada.
Por esta razón, se requiere un Presidente que cuente con capacidad de
convocatoria, vocación de diálogo y una legitimidad social que sólo se podrá
lograr con el consenso de las organizaciones de la sociedad civil en su
elección.
Sostenemos también que, además de las cualidades ya señaladas, es
imprescindible que sea una persona proba e intachable, ya que sólo de esa forma
se podría generar una renovada relación de confianza entre la sociedad civil y
las autoridades designadas.
El próximo Presidente del CONADIS deberá, además, implementar una nueva
relación entre el estado y la sociedad civil, relación basada en la cultura del
respeto mutuo y diálogo permanente.
Sostenemos que ninguna figura que ocupe la Presidencia de CONADIS
podrá hacer una buena gestión, si no se
rodea de un equipo en el que, además del conocimiento (requisito “sinequanon”),
se tenga la experiencia y sensibilidad que tan especial colectivo requiere.
Si bien es verdad que la decisión final corresponde al Presidente de la
República y que esta no está sujeta a la aprobación de nuestro colectivo,
también es verdad que nuestra capacidad de presión se potencia con una terna
consensuada, o se minimiza con esfuerzos aislados y solitarios.
Por todo lo expuesto, nos
dirigimos a los líderes históricos y organizaciones de personas con
discapacidad y familiares a fin de:
1.- Rechazar todo intento aventurero de auto-proclamarse como líderes
(sin liderados) que sólo ven el CONADIS como botín destinado a solucionar sus
vidas o servir a sus intereses personales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario